Mi Tierra olvidada, pero jamás abandonada por mi Dios. Lágrimas de quienes la poblaron, regando los áridos campos, haciendo que brotaran hiervas frescas y flores nuevas. Vidas entrecruzadas, comprendidas e incomprendidas, según fueron vividas. Amores que no conocieron, ni de fronteras, ni de barreras, porque traspasaron las del alma. Ajusticiados y no ajusticiados, por quienes gobernaron y no gobernaron. Lágrimas de quiénes clamaron justicia y cuando ellos llegaron al poder, no la dieron. Las lágrimas de los aborígenes del Nuevo Mundo y lágrimas de los conquistadores. ¿Dónde se encuentra la verdad y quienes tienen derecho a ella?

